Se supone que si agitas bien la coctelera sale un delicioso brebaje que, además y ahí está la gracia, te achispa. Es así en lo literal y en lo figurado: un golpe de mano ahí, otro allá y el mundo cambia de color. Y en eso estoy.
Atrás ha quedado el micro mundo de Copyland de LetsBonus, aquel vergel de talento en el que he pasado los últimos años de mi vida, he encontrado buenos amigos y he aprendido que o blanco o negro a veces quiere decir gris o absolutamente nada. He bailado el Manisero y la Vaina loca, he roto y he cosido, he crecido y me he quedado en viento, me he pelado y me he dejado barba y basculado del lado oscuro al brillante tecnicolor unas cuantas veces. Lo he pasado bien, mal y regulín regulán y he tenido la inmensa suerte de compartir aromas de vida con unas personas estupendas que ya forman parte de mi mochila vital.
¿Y ahora? Ahora paso mis días asomada al borde del Mediterráneo, junto a una enorme arquera de acero llamada Laia y rodeada de viejos conocidos y nuevos por conocer. Transito por las redes de NOW y en pocos días me ha dado tiempo a desengrasar los resortes que pueblan mi materia gris, a incorporar conocimientos y a recordar por qué adoro comunicar. Cosas que, en definitiva, hacen que trabajar valga la pena.
------ Reorden
Toca reordenar. Y reordenar. Y reordenar. Y dejar al imprevisto y al caos su pequeño espacio, que al fin y al cabo es lo que convierte a la vida en algo divertido y retador. Y toca, también, seguir entre lejos y cerca y pensando que los kilómetros y el tiempo tienen sus dominios.
------ Reflexión
Dónde queda la ética del periodista si accede a las coacciones de sus superiores y cuando es despedido entonces empieza a lamentarse como si haber falseado la verdad no fuera con él. Digo.
------ Momento musical, Ario en manos de Dave Holland. Tema elegante para recordar ese elegante y delicioso gintonic que sirven en el Negroni. Qué queréis, una tiene también sus debilidades. Y bien está.
Que el sexo gobierna lo sabe todo el mundo. El sexo y el dinero, que es una forma sofisticada y retorcida de satisfacción sexual en la que el/los partenaire/s desaparecen y sólo queda el ay. Leve y rápido, pero ay al fin y al cabo.
Y bien, diréis, a qué viene todo esto. Pues viene a que hoy toca repasar algunas de las formas de cortejo más curiosas que en mi humilde, aburrida y tediosa vida he visto. Visto, digo, por que afirmar otra cosa sería impropio de un domingo tarde y en horario infantil. Ea.
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El Manisero
Mi preferido. Con todas las de la ley y contrastado con los hombres y mujeres varios que son conaisseurs sobre el tema del cortejo. El Ave Fusil Magnífica. Todo un hallazgo que ilustra el ligoteo a tumba abierta, no importa dónde, no importa con quién, no importa cuándo, ni cómo. Lo que importa es ligar. Sí o sí. Ahí os la dejo: juzgad vosotros mismos.
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Conversación. Ligar a las 8.15 AM de un sábado
Entro por la puerta de cristal de mi panadería, oteando el mostrador en busca de los hidratos y azúcares necesarios para activar el cerebro. Delante de mí dos iaias enlacadas carrito en ristre, una pareja hisptérica con niño rubiales en patinete dando golpes a las piernas del resto de inocentes que pueblan la cola, un quinceañero larguirucho con cara de fastidio y un iaio de unos ochentaylargos. Hay mucho ruido y mucha risa que lanzan sin cuartel las pizperetas panaderas que dominan el cotarro.
Marta: ¡Buenos días!
Panaderas y parroquia: ¡Buenos días!
Señor Serra, el iaio, a una panadera: A ver, querida, me pones dos payeses cortados. Que hoy tenemos gente a comer.
Panadera: Pero Señor Serra, otra vez.
Señor Serra con risa crapulesca: Sí. Y vienen las chicas de los nietos.
Panadera: Ya está otra vez con la historia de las chicas.
Señor Serra: Uy, qué va. Si yo ya nada, sólo me queda mirar.
Panadera: Sí sí, mirar. Y cuando dice las marranadas que dice qué. Si es usted un ligón.
Marta: Un croissant, ¿puede ser?
Panadera, pasando de Marta: Serra, es usted un viejo verde. Anda que no le gusta mirar a las chicas desde la terraza del Flandes. Anda que no.
Marta y resto de parroquia: ....
Señor Serra: Pero si estoy retirado, verdad queridas (a las iaias)
Iaias: Uy, nosotras de eso no sabemos.
Señor Serra: Claro, con nuestra edad ya tenemos telarañas.
Iaias: Será eso.
Señor Serra, guiñando el ojo al adolescente: Pero tú no ¿eh? Tú lo que tienes que hacer es juntarte con muchas chicas.
Adolescente, rojo cual tomate: Sí, em, seh.
Panaderas: Serra, deje en paz al chaval hombre.
Señor Serra: Hazme caso, chico. Que a que no sabes por que me llaman Serra.
Adolescente: Seh, em, ¿no?
Señor Serra: ¡Es que tinc uns collons que m'arrastren pel terra1
Todos morimos mucho de la risa y cuando el señor Serra paga y se va nos quedamos cotilleando unos diez minutos más. Me hago con mi croissant y corro al quiosco a comprar el periódico. Prefiero leer las pamplinadas de los políticos y otros ladrones antes que analizar la activísima vida sexual del señor Serra y compararla con la mía, que luce parda y lúgubre.
Y luego me largo a quemar la energía a la piscina.
Así de triste es.
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Consuelo
Consiste en hacer de la capa un sayo, ponerse el mundo por montera, gastarse un pastón en la peluquería y depilarse como si no hubiera mañana. Todo en visos de una esperanza vana de que una logre mejorar sus dotes en el noble arte del cortejo. La actividades de chapa y pintura pronto se revelan inútiles: nadie contesta a la llamada de la selva y parece que todos andan ya calentitos en camas ajenas. Pues vaya plan, colegas.
Al final y para evitar una huida a la taberna una acaba escribiendo en un blog que ejerce de recipiente para vomitadas varias. Y pensando que el aburrimiento es uno de los motores vitales más potentes: si te aburres te da por escribir, estudiar el funcionamiento de las neuronas, ver películas de Kubrick y otras iniciativas de las que tirar en caso de ligue a la vista. Para parecer interesante, supongo.
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Momento musical. A tono con el Ave Fusil Magnífica. Fuego de Bomba Estéreo que a bien tuvo de mostrarme Adriana Obregón en el último sarao que compartimos.
que tenga que reconectar este blog para poner un poco de orden e inyectar nervio a la vida.
A saber.
El pensamiento blando que sobrevive a base de cupcakes ultrazucarados y políticamente correcto conduce a la diabetes mental.
Y, por desgracia, el pensamiento blando se ha apoderado de casi todas las manifestaciones públicas que nos asolan, desde los políticos hasta los puericultores, de los panaderos a los cirujanos, de los músicos a los ingenieros.
Hoy una le cuesta encontrar la dosis de mala leche que todos necesitamos para sobrevivir y que cualquier persona inteligente y civilizada canaliza a través del ingenio y la esgrima verbal.
Ni tono, ni nervio, ni elegancia, ni saber estar: todo una masa informe de azúcar y gelatina flotando sobre un vaso de papel con té de burbujas escrito con handscript y de tonos rosaditos.
Puaj, puaj, puaj. Quin fàstic!
------ Fantômes
Ahora que se acerca la Castanyada, que es esa noche en la que a unos les da por disfrazarse de bruja y a los catalanes nos da por comer castañas y tomar moscatel a raudales, no está de más comentar sobre los fantasmas.
Un fantasma se define primero y ante todo por ser inmaterial. No tiene entidad, ni se le puede tocar. Puede parecer que sí, porque toma aspecto humano de vez en cuando. Pero no. Es etéreo y sólo aparece en la retina de algunos incautos que suelen ir demasiado felices por el mundo como para detectar los peligros de muerte mortal. Como si fueran inmunes.
El fantasma suele comportarse de una manera tramposa, que consiste en hacer trucos de prestidigitador para crear ilusiones en esos incautos que a bien tienen de verlo y que acceden a hacerle caso en una arranque de bondad absurda y de todo inexplicable para las personas coherentes y razonables.
Librarse de un fantasma no es tan fácil. Es una tarea titánica, sólo apta para los más fuertes y valientes. Normalmente, la gente lo hace poniendo otro fantasma en el lugar del primero lo que es claramente una mala práctica. Sustituir un fantasma por otro no rompe el hechizo: sólo cambia su sujeto. Los incautos son incapaces de decir al fantasma que se vaya a tomar viento y que no maree más de lo necesario, que suele ser nada, así que rara vez lo vencen. Más habitual es que el fantasma decida por su propio pie subirse a la chepa de otro incauto. En este caso podemos decir que el primer incauto ha tenido suerte y el segundo, mala.
No está nada claro que un fantasma tenga o no alma. El fantasma asegura que sí, pero la realidad es una muy otra. La realidad es que el fantasma sólo aparenta alma: gracias a sus artes ilusionistas simula pequeños destellos que asemejan a las emociones de los que sí tenemos alma. La simulación es casi perfecta y empieza a hacer aguas cuando el incauto dotado de alma rasca en busca de más profundidad. Entonces el espectro se esfuma y queda la nada, el vacío, una especie de ausencia de algo que debiera estar pero no está.
Un fantasma, como vemos, es un ser viscoso que se engancha sutilmente en los incautos destellando y lanzando encantamientos llenos de luces de colores y emociones intensas. Un ser del que es mejor huir cuando se puede, antes de que las pesadas cadenas de su inexistencia se enrosquen en el cuello y se conviertan en farragosos fardos llenos de plomo.
Queridos, cuidado. Aprended a intuir su presencia y salid nadando hacia mares más abiertos donde una benéfica corriente os deje jugar con las olas.
------ Momento musical, Que Viva España, en homenaje a Manolo Escobar, que se murió ayer, y para tocar un poco los huevos a los independentistas. Total, me van a llamar facha igual.
desconexión.
1. f. Acción y efecto de desconectar.
------ Diálogo
- Perdona que me entrometa.
- No, hombre, si te cuento esto es justo para que te entrometas.
- Pues visto así. Voy. Pasa que estáis desconectados.
- Ya.
- Y ya sabes lo que tienes que hacer.
- También.
------ Ensayo
Una desconexión así por la cara no puede existir. Necesita una conexión previa para poder alcanzar el estado de desconectada. Y una cierta cantidad de energía fluyendo entre dos polos en tensión para que la conexión tenga sentido. Flujo que deja de existir en el momento en que se desconecta y la tensión desaparece.
La desconexión forma parte de las ausencias y de aquellas marcas en el sofá que revelan que, antes, un cuerpo lo habitó.
------ Relato
El agua caliente duele en la cabeza. Duele mucho. Cierras los ojos y sigue doliendo. Doliendo mucho. Un flash lleva a otro, y luego a otro, y luego a otro hasta que fundes a negro.
------ Momento musical,Corrientes Circulares en el Tiempo, de Los Planetas
Abro los ojos en una confortable y tranquila habitación repleta de libros. Muchos libros. De arte, de historia, de literatura, de poesía. No hay ruido y una luz melosa se cuela por una pequeña ventana. Una camiseta enorme de Gun's Roses cómoda y molona a más no poder hace las veces de pijama. Pereza. Una vuelta, otra vuelta. Alguien se ha duchado y hay ruido de platos y cubiertos en la cocina. Habrá que levantarse.
Y allí están. El equipo de redacción de la Revista Quimera en pleno ya despiertos y listos para enfrentar el primer café del día de Sant Joan. Y para contarme la nueva dirección que ha tomado esta decana revista de literatura. Novedades que me hacen salivar y me recuerdan lo apasionante que es editar una publicación de calidad.
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Cama, siempre
Las fiestas suelen acabar en la cama. Y la de la verbena de Sant Joan también. Por muy extraña que haya sido. Por muchas canciones petardas que se hayan bailado. Por mucho tequila y mucho vino que se haya bebido. Por mucho viento, frío y lluvia que haya hecho. Por mucha terraza sobre Collserola, la Torre de Comunicaciones y la ciudad de Barcelona que llame. La cama no perdona. Y bien está.
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Perlas verbeneras
Parole, en modo parodia de Mina y Celentano. Ella divina y fantástica como siempre. El garrulo y caradura, como siempre.
Te Estoy Amando Locamente, de las Grecas. Bailado al descompás por todos los asistentes a la fiesta.
No tocarte, de Radio Futura. Tiro de salida que abrió la veda. Después, todo valía.
Tequila, de The Champs. En honor a ese Don Julio reposado que cayó. Enterito.
Je Bois, de Boris Vian. Canción de última hora que iba sonando a medianoche.
Hubo más. Muchas más. Un gran tesoro de éxito verbeneros de ayer y de hoy que sería demasiado duro recordar hoy. Hay un intenso dolor de cabeza que persiste en la parte frontal del cráneo para impedir, con buen y sabio criterio, revivir ciertos estados etílicos.
------ Coda verbenera
Cortesía de Ginés Cutillas, que bien ha tenido por compartir este fin de semana festivo de bailes petardos, epitafios, asesinos en serie y otras tropelías con servidora. Y, por si fuera poco, obsequia con esta cita fantástica que resume lo vivido estos días.
"Conocer personalmente a un escritor supone a menudo la destrucción de la ilusión que sus obras han creado. Cuando retiras el velo que cubre el altar de tu ídolo, y lo ves con su gorrito de dormir, descubres a un viejo quejumbroso, a un pedante, a un petimetre, a un tiralevitas, a un insolente snob o, en el mejor de los casos, a un ordinario mortal. [...] Así, como regla general, es sensato alejarse de los escritores que nos divierten con sus obras, pues una vez los conoces dejan de deleitarte para siempre."
Memorias de los últimos días de Byron y Shelley, Edward Trelawny
Perdón por el gerundio. Un desliz lo tiene cualquiera y más en un día de resaca mojitera, calor y sol. Así que con este licencia recibo al estío que llega fresquete, con esa temperatura tan deliciosa que permite dormir a pierna suelta por la noche y respirar aire limpio y claro durante el día. No sé yo a qué viene tanto lloro con la monserga de que llegue el calor. Luego no habrá quien pegue ojo y a llorar otra vez.
Y amigos, no, no, no y mil veces no. #stopdrama Hombre ya.
------ Meliès Igual de deliciosa que el ambiente de estos días es la exposición sobre el universo del cineasta que ocupa una de las salas del CaixaForum de la ciudad condal, por aquellos montes que ahora pueblan cuatro vastas columnas a modo de estelada 3D.
Georges Meliès, La Magia del Cine se exhibirá hasta el lunes y para azuzar a los tardones diré que entrar en la exposición es como sumergirse en un mundo fascinante lleno de trucos ópticos, ilusiones, disfraces y seres de otro mundo que pueblan linternas mágicas, teatros chinos y kinetoscopios. Todo envuelto en un halo de magia y fantasía bello, sugerente y entrañable. Un halo de exquisita estética que transporta a los albores del siglo pasado.
Indicado para cinéfilos, amantes del vintage y los instantes hermosos. A completar con la visita al pabellón de Mies van der Rohe.
Ahora, si eres de los que sólo subes a Montjüic para ir al Picnik Electrònik a empezar o acabar tu fiestonga del fin de semana mejor ni te acerques. No te gustará.
------ Sant Joan
Seamos o no de fiestongas no hay forma de escapar a la primera verbena de la temporada. Ni siquiera una profesional de la anchoa en el momento justo como servidora puede. Así que me mentalizo. Concentración, concentración, concentración. Me dejo contagiar por el ambiente festivo que corre por el ya de por sí muy festivo barrio de Gràcia. Un par de rumbas, otro par de calypsos, algún que otro clásico petardo de ayer y de hoy, dos o tres mambos cha cha chá en la playlist de hoy y que todo el peso de las coques, el cava y los cohetes caiga sobre mí.
Verbenas, a mí. Ja.
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Momento musical. Sacado de la playlist verbenera. Saca el Güisqui Cheli, de Desmadre 75.
Dejemos las sutilezas para otro día y a bailar como si Sant Joan fuera la última noche.
Los catalanes molamos mazo que te cagas. Somos guapos, inteligentes, auténticos, recios, sinceros, industriosos y modernos a la par que tradicionales. Tenemos algunas simpáticas manías que nos gustan: nos dan personalidad y no pensamos cambiarlas. Peti qui peti. Oiga. Que usted a mí no me dice qué manías tengo o no tengo que tener. A ver si no voy a poder ser dueño de mis taras mentales.
A saber:
- Nos gusta celebrar derrotas y conmemorar errores estratégicos.
- Tenemos embajadas propias en países importantes, como Burkina Faso, Belice o Brunei.
- Nos arrimamos al árbol que da más sombra justo en el momento en que está a punto de caer.
- Untamos el tomate en el pan en lugar de comerlo.
- Saber que tiempo va hacer en los países catalanes durante los próximos días es una de nuestras mayores aficiones. Da para horas y horas de tertulia en la nostra, debates intensos con los amigos y nos convierte en eruditos del tema.
- Preferimos hablar un mal catalán a un correcto castellano.
- Los equipos de fútbol y otros deportistas que han nacido en la tierra o viven aquí están obligados a servir a la patria.
- Los inmigrantes que recalan aquí son nuevos catalanes. A lo antiguos los estamos buscando.
- Las marcas de cerveza también están al servicio de la patria y tienen que subvencionar clases de catalán a los disidentes.
- No nos importa que los políticos nos roben, nos mientan y hagan chanchullos de calado andaluz: mientras esté la bandera de cuatro barras por encima, que se quite lo demás.
- Adoramos pagar en los peajes. Hace país a una empresa italiana.
- Nos mola desdoblar servicios y funciones públicas. Si podemos gastar el doble para lo mismo, lo hacemos y tan panchos.
- Sabemos con creces que los fachas siempre son los otros. Nosotros, por ser catalanes, no podemos serlo. Sería absurdo.
- Todos nos roban. Incluidos los otros catalanes que no somos nosotros.
- Queremos que la rumba catalana se cante en catalán. Acabáramos.
- Defendemos la cocina catalana con uñas y dientes: ser buenos cocineros está en nuestro ADN y por eso todos nos dedicamos a cultivar tomates, peras y limones y a ver todo programa de cocina patria que pasen por la nostra.
- Aplaudimos con entusiasmo soviético cada vez que en los telediarios de la televisión pública pasan noticias de niños que están de colonias en un pueblo catalán, comen pan catalán con tomate catalán, acarician vacas catalanas y analizan el agua de los pantanos catalanes.
- Nos da por poner nombres monosilábicos o cortísimos a los niños que nacen. ¿O no son adorables los Jan, Mar, Blai, Tom, Ada o Pol?
- Queremos tener una policía propia, catalana. Aunque esté formada por macarras de discoteca sin la educación básica completada. Otro rasgo de nuestro fervor soviético.
- Lo mejor de nuestras fiestas populares son los petardos, que los valencianos nos quieren robar en un afán secesionista, el cava que los franceses nos quieren robar por envidia y los dulces, que son los mejores como todo el mundo sabe.
Estas son sólo algunas de las manías y pensamientos maníacos que ocupan la mente y el espíritu catalán.
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Momento musical, Saboreando, versión de Los Enemigos con Peret. Una auténtica delicia estival que hace pensar en una siesta bajo un chamizo, después de comer un rico melocotón.